Mostrando entradas con la etiqueta Diagnóstico. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Diagnóstico. Mostrar todas las entradas

Diagóstico de fibromialgia mediante exámen de sangre


The Fibromyalgia Blood Test

It hit the business wire a few weeks back a blood test which detects Fibromyalgia has been developed, registered with the FDA and is currently being sold. Holy shazam a-lam-a-ding-dong...WHAT! With rapt attention I poured over the clinical abstract and scientific research to get a grasp on what on earth had been unearthed. As it stands Fibromyalgia is a diagnosis of exclusion based on a collection of symptoms reported by the patient. There is no conclusive test to either confirm diagnosis or rule it out. Fibromyalgia symptoms vary drastically from patient to patient, people respond individually to different treatment methods and modern medicine is still searching for the cause and mechanism of all this mayhem. Well The University of Illinois College of Medicine at Chicago, in conjunction with a biomedical company EpicGenetics, says they have figured it out. "In the past, FM was claimed to be a rheumatic, neurologic or psychiatric disease despite the fact that there were no objective links to any of those pathways. Our findings uncovered evidence that FM is instead an immunologic disorder." BMC Clinical Pathology.

So what exactly is Fibromyalgia, according to this groundbreaking discovery? I desperately want to know what the hell caused my entire world to implode so I did a significant amount of research to figure out what this study revealed. In the simplest terms, protein molecules produced by white blood cells (cytokines) in Fibromyalgia patients suffer from a dysregulation disorder. They are supposed to send messages via an inflammation response to alert the body when something is wrong so the body can fix itself. Just one component of the immune system at work. But in Fibromyalgia patients these protein molecules are depressed. This immune development disruption makes Fibromyalgia patients more vulnerable to stress. And the perfect storm is set into motion... 

Now let me clarify the word stress here. This isn't stress as in, "Oh my God I am so stressed out!" It is stress like when a doctor tells a patient to come in for a "stress test." They are strapped with electrodes, hooked up to machines and made to run a marathon on a treadmill to measure the effect of stress on their body. Okay maybe not a marathon but you get my drift. A fundamental building block of physics discovered in 1660 called Hooke's Law explains stress as the distribution of external force on a material, resulting in strain. It wasn't until the 1920's stress became associated with psychological or biological mental strain. So let's dispel the confusion of the chicken or the egg. A person with Fibromyalgia has immune patterns already present that cause stress to wreak havoc on their nervous system. Yes, the "Oh my God I am so stressed out!" kind is a valid contributor, but so are a million other sources of external force on cells and molecules and peptides and lymphokines and whatever else exists inside a human body to make it a human body. Like I said, a perfect storm.

Clearly I am more impressed by the actual mechanism discovered unique to Fibromyalgia patients than any test which can tell me if I do or don't have it. Scanning the posts of my fellow bloggers tells me I am not alone in this skepticism. See cytokines have been a working theory of research for decades and are known offenders in a slew of other ailments. What this study gives us is the first way to actually measure a difference between Fibromyalgia patients and healthy or healthy/depressed controls. It's a big win, the first breadcrumb of a clue conclusively showing a scientific difference in Fibro patients. But like many things in life, conclusive proof opens up far more questions than provides answers. Is this immune dysregulation true for all people diagnosed with Fibromyalgia? All 12.3 million of us in the USA alone? How well does it differentiate between Fibromyalgia and RA, Lupus or a gazillion other immune disorders and chronic pain conditions? Is there enough information available to wrap it up with a bow and stock it on blood pathologists shelves? Perhaps time, and significantly more research on a greater population of patients, will tell. 

Thanks for joining,
Leah

Fuente:

Las Señales de Acidez




Algunas señales que nos envía el cuerpo para que sepamos cuando nos hemos pasado en la acidez que nuestro sistema puede soportar:
1-ESTADO PSÍQUICO
Tristeza, hiper-emotividad, tendencia a la depresión, nerviosismo, irritabilidad.
2-CABEZA
Dolores de cabeza, conjuntivitis, palidez.
3-BOCA
Saliva ácida, encías inflamadas y sensibles, alta irritación de las amígdalas y faringitis que conduce infecciones repetitivas de las mucosas.
4-DIENTES
Caries y dientes agrietados o frágiles. Sensibilidad de los dientes al contacto con alimentos fríos, calientes o ácidos.
5-ESTÓMAGO
Acidez estomacal, eructos ácidos, espasmos, dolores estomacales, gastritis y hasta úlceras.
6-INTESTINOS
Ardor en el recto, predisposición a las inflamaciones intestinales y descoloramiento de las haces por agotamiento.
7-RIÑONES-VESÍCULA
Orina ácida, irritación y ardor en la vejiga y uretra. Cálculos renales y de la vejiga.
8-VÍAS RESPIRATORIAS
Sensibilidad de las vías respiratorias al frío, frecuentes resfriados, bronquitis, sinusitis, anginas, hipertrofia de las amígdalas, tendencia a las alergias, tos y garganta áspera por irritación de ésta.
9-PIEL
Sudor ácido, piel seca e irritaciones. Grietas entre los dedos y alrededor de las uñas, micosis, granos, eczemas diversos.
10-UÑAS
Las uñas se adelgazan, se parten y se quiebran con facilidad. Estrías y manchas blancas.
11-MÚSCULOS
Calambres y espasmos, tendencia a la tetania, al lumbago y tortícolis.
12-SISTEMA ÓSEO Y ARTICULAR
Desmineralización de los huesos: osteoporosis, osteomalacia y raquitismo. Fracturas y lentitud en su consolidación. Crujido de las articulaciones, bloqueo de las vértebras, reumatismo, artrosis, artritis, ciáticas y hernia discal. Dolores articulares migratorios.
13-SISTEMA CIRCULATORIO
Hipotensión, mala circulación, extrema sensibilidad al frío. Tendencia a la anemia y a las hemorragias. Sabañones.
14-GLÁNDULAS ENDOCRINAS
Agotamiento e hipofuncionamiento de las glándulas en general, excepto la tiroides, que tiene tendencia acelerarse.
15-ÓRGANOS GENITALES
Inflamación de las vías genitales por los ácidos. Se favorecen de infecciones.
16-SISTEMA NERVIOSO
Sensibilidad desmesurada al dolor en general, insomnio.
Le propongo un simple experimento que puede hacer en su casa:
señales de acidezVaya a casa, desenchufe su refrigerador y descubra qué sucede en unos días. Ahora recuerde que antes de desenchufarlo, en el refrigerador no había ningún moho ni hongo, ninguna bacteria y ningún germen. Al quitar enregía a su nevera le quita el frío y con ello cambia el medio-ambiente.
Mire el proceso cuidadosamente y analícelo.
Su alimento comenzará primeramente con la fermentación y después la putrefacción ¿De dónde vinieron los gérmenes? Usted sabe que no lo hicieron furtivamente. La puerta estaba cerrada, pero ellos siempre han estado allí. Por lo que es justo pensar que han provocado una metamorfosis y se han transformado debido a un cambio ambiental. Es decir “un mínimo cambio en el pH” lo ha provocado.
Estos gérmenes son micro parásitos y son exactos y del mismo material a los que hay que su sistema inmune. Si el ambiente de su cuerpo no está en el equilibrio apropiado mutarán, luego provocarán fermentación, luego putrafacción y…
Luego lo mantendrán en un estado de enfermedad que hará ir deteriorándose a su sistema inmune, gradualmente y continuamente hasta que amenace su vida. Si usted no cree esto, tire del enchufe en su refrigerador y vea que sucede en apenas unos días. Pruébelo usted mismo.
Conclusión: limpie su cuerpo y equilibre su pH o bien los parásitos, las malas bacterias, los hongos y los virus volverán para quedarse.
Señales de Acidez
Tomemos otro ejemplo: Un plátano. Piense en un plátano cortado, comprado, lejos de su árbol, le hemos cambiado el ambiente. El plátano pronto desarrollará manchas marrones en su superficie. El ambiente interno está llegando a ser ácido. El plátano va cambiando. ¿Cuánta gente conoce usted que tengan manchas marrones en su cara, en la parte posterior de sus manos o en su cuerpo entero? Estamos hablando de la salud básica en el interior del cuerpo que causa los síntomas externos que llamamos manchas por la edad. Si quiere limpiar estas manchas puede hacerlo, solo debe alcalinizar su terreno interior y limpiar el hígado.
señales de acidezCuando alguien habla de los hongos, habla sobre el pie del atleta, la vaginitis, el eczema, la psoriasis, infecciones del oído, infecciones de los sinus etc. Esto sucede porque su salud interior no es la que manda la naturaleza, el ambiente está ácido.
Para explicar lo siguiente debemos recordar que el pH es una medida de la concentración de cationes del Hidrógeno.
Se sufre de acidosis debido a una carencia de oxígeno en sus células porque no “respiran” como deben ( no respiran como deben porque el medio del que extraen su Ose ha enturbiado, intoxicado y ensuciado). Luego hay mayor cantidad de COdel deseado. Cuando el COse une con el agua, por medio de la anhidrasa carbónica se convierte en ácido carbónico, un ácido débil que se disocia parcialmente en bicarbonato y cationes de Hidrógeno, éstos iones de hidrógeno son los causantes del incremento de la acidez plasmática. Al ocurrir ésto se libera el hidrógeno, el exceso de hidrógeno disminuye el pH y por lo tanto el bicarbonato, llevando a una acidosis metabólica.
Fuente:

Consejos Fibromialgia

La fibromialgia es una enfermedad que afecta entre el 2 y el 3 % de la población mundial, sobre todo a personas entre los 30 y 50 años, siendo más frecuente entre mujeres, pues por cada 10 mujeres afectadas hay solo 1 hombre que la padece, y aunque no destruye los cartílagos, ni deforma las articulaciones y ni siquiera las inflama, los pacientes con fibromialgia la valoran como más dolorosa y molesta que cualquiera de las otras enfermedades del sistema musculoesquelético, como puede ser la artritis reumatoide.

En España, aunque hay autores que llegan a firmar que se presenta en el 4% de la población, los estudios epidemiológicos más exhaustivos, hablan de una estimación del 2'4% de la población, lo que supone que existen 1.100.000 afectados, observándose una mayor incidencia en mujeres que en hombres con una relación de 9:1, manifestándose clínicamente entre los 30 y 50 años. La sociedad en la que vivimos que valora todo en función de los costes económicos para así comprender la importancia de un hecho a estudiar, acaba de publicar un estudio en el que se cuantifica el coste sanitario que genera un enfermo de fibromialgia estando establecido en España en 10.000 euros al año, lo que se traduce en cerca de 11.000 millones de euros al año en toda España.

Más que una enfermedad, es un conjunto de trastornos que tienen en común el dolor y la rigidez que afecta a músculos, tendones y tejidos blandos que rodean estas estructuras, pudiendo ser muy invalidante. Además se puede acompañar de otros síntomas que aumentan esta incapacidad como son el debilitamiento intenso, el cansancio y la fatiga, anquilosamiento y rigidez, dolores de cabeza o de cara, trastornos del sueño, episodios depresivos acompañados de crisis de ansiedad, insomnio, cansancio no justificado, vejiga irritable, malestar abdominal, síndrome del intestino irritable, mareos, pérdida de equilibrio,... que terminan afectando las actividades cotidianas de quien tiene la enfermedad.

El dolor ocasionado por la fibromialgia es impredecible. El dolor es errático, afectando a distintas partes del cuerpo y varía de intensidad día a día, de tal forma que quien la sufre nunca puede predecir cómo se sentirá al otro día. El dolor puede empeorar con la actividad, el clima húmedo o frío, la ansiedad y el estrés.

Las causas de esta enfermedad, son desconocidas sin que hasta el momento se haya podido saber nada en concreto de por qué aparece esta enfermedad. Éste, es uno de los grandes dramas de la fibromialgia pues a veces nos cuesta comprender como una persona con analíticas, radiografías o resonancias completamente normales puede tener tan disminuida su calidad de vida, causando rechazo en su entorno y calificándose a veces al paciente de quejica, hipocondríaco, egoísta, enfermo mental, etc. Se ha relacionado con episodios de traumas físicos o psíquicos previos, trastornos del sueño, predisposición genética, afectación de áreas cerebrales que tienen que ver con el umbral del dolor, alteraciones del sueño, infecciones por virus como el de Epstein-Barr, bacterias o cándidas, alteraciones hidroelectrolíticas, intoxicación por metales pesados, intolerancias alimenticias (especialmente al gluten), etc. La bioquímica molecular, empieza a sugerirnos algunas pistas de ciertos cambios sobre determinadas moléculas (como la sustancia P y la serotonina) que se encuentran en cantidades distintas en estos enfermos con lo que es posible en un futuro no muy lejano podamos entender cómo y por qué se produce esta enfermedad.

Al diagnóstico se llega por exclusión, es decir cuando se han descartado otras posibles enfermedades que generan dolor y que afectan al sistema musculoesquelético, entonces decimos que estamos ante sospecha alta de fibromialgia. Es decir, la fibromialgia constituye un enorme “cajón de sastre” donde tienen cabida probablemente numerosas patologías aún no definidas no siempre con un mismo origen pero que tienen en común la aparición de dolor casi generalizado. Para tener un diagnóstico certero, el paciente debe mostrar dolor a la presión en al menos 11 de 18 puntos sensibles (“tender points”) que hay repartidos por el cuerpo y ese dolor debe estar presente durante al menos 3 meses.

El abordaje de estos pacientes es complejo pues la fibromialgia no tiene cura aunque sí que se pueden mejorar mucho los síntomas, y debe sustentarse en tres pilares: ejercicio, psicoterapia y tratamiento farmacológico, que desde aquí recomendamos se realice con remedios naturales.

Los medicamentos que se emplean son principalmente del grupo de los analgésicos, antiinflamatorios, relajantes musculares, antidepresivos, ansiolíticos e incluso anticonvulsivantes. Con ellos es posible mejorar algunos síntomas, pero no debemos de olvidar que no están exentos de efectos secundarios, y deben ser recomendados por el médico.

Las terapias físicas como los masajes, la liberación miofacial o el calor por infrarrojos, han demostrado eficacia. Los ejercicios físicos son también muy útiles cuando se practican en una piscina climatizada.

El apoyo emocional de la familia y amistades es muy importante para aliviar los síntomas inquietantes que padece el paciente. La familia debe de apoyar al paciente a hacer los cambios necesarios en su estilo de vida.

Los pacientes de fibromialgia en su largo peregrinar buscando tratamientos eficaces, están descubriendo que pueden aliviar sus dolores con otro tipo de terapias como el yoga, Tai Chi, psicoterapia, fitoterapia, nutrición, homeopatía y la acupuntura, con los que se ha conseguido mejorar de una forma significativa la calidad de vida de quien sufre esta enfermedad, sin los efectos secundarios de los medicamentos.

En un ensayo clínico realizado por investigadores de la Facultad de Medicina de la Universidad Tufts de Boston (Estados Unidos) el Tai Chi demostró ser más eficaz que los tratamientos tradicionales basados en ejercicios físicos y ejercicios de estiramiento en la reducción del dolor y de la depresión en los pacientes con fibromialgia.

Existen recomendaciones también sobre la hierba de San Juan o Hipérico, ya que posee un efecto antidepresivo y aunque con menos efectos secundarios que los fármacos para la depresión, también los tiene, por lo que no debe administrarse en personas que ya estén con tratamiento antidepresivo, siendo lo mejor consultar con un especialista ya que también presenta otras incompatibilidades con otros medicamentos o incluso alimentos. Aunque no hay ensayos clínicos disponibles con esta patología, es más recomendable emplear un extracto de los estigmas del azafrán que posee igualmente un efecto positivo, ya que tiene menos interacciones que el hipérico y ha demostrado ser altamente eficaz en el tratamiento de la depresión.

La S-adenosilmetionina (SAMe), es un dador de grupos metilo que favorece la detoxificación hepática y que también ha demostrado eficacia en el tratamiento de la depresión. En un ensayo clínico en el que se administró por vía oral, se observó una mejoría en la actividad de la enfermedad, dolor al descansar, fatiga y rigidez matutina, y estado de ánimo, aunque otros aspectos, como la intensidad del dolor y el número de puntos dolorosos, no mostraron más mejora que un placebo. Otra molécula también utilizada en el tratamiento de la depresión como es el 5 hidroxitriptófano (5-HTP), también se ha ensayado en la fibromialgia habiendo podido comprobarse que provoca una disminución significativa en el número de puntos sensibles e intensidad del dolor, así como una mejora en los patrones de sueño, rigidez matutina, ansiedad y fatiga.

En caso de que sospechemos una presencia de metales pesados es conveniente antes de iniciar cualquier tratamiento realizar una terapia de quelación pudiendo emplearse con este propósito las algas chlorella.

El empleo de terapias minerales ha demostrado también una cierta eficacia lo que podría explicarse por la posible etiología del desequilibrio electrolítico de esta enfermedad. Para ello disponemos tanto de sales de Schüssler como de oligoelementos, habiéndose mostrado como más eficaces Kalium phosphoricum 6DH, Magnesia phosphorica 6 DH, Manganeso-Cobalto y Litio

Otras terapias que han validado su eficacia científicamente en el tratamiento de este síndrome y que se pueden complementar con todas las anteriores son la homeopatía y la acupuntura. Aunque lo conveniente tanto con una como con otra es individualizar el tratamiento, existe por ejemplo un ensayo clínico realizado con Rhus toxicodendron 6 CH en el que se observó una disminución del 25% de los síntomas.

Como podemos comprobar, son muchas las cosas que nos quedan por aprender de esta enfermedad, pero también son numerosas las que podemos hacer con técnicas naturales para mejorar la calidad de vida tan deteriorada de estos pacientes que sufren esta enfermedad que se denomina fibromialgia.

Fuente:

Fibromialgia: la enfermedad silenciosa

Equipo Salud Actual

La fibromialgia es una enfermedad que tiene como síntoma prominente la soledad. Las razones de por qué se llega a esta aún no se encuentran totalmente claras. Sin embargo, la tristeza y la melancolía profunda y permanente son síntomas que ayudan a determinarla.

Las causas de la enfermedad.

Por alguna razón desconocida, el organismo reaccionó frente a un peligro que llamaremos noxa. Estanoxa puede ser un trabajo exigente y extenuante, una desilusión grande, una pena inconmensurable, castigos físicos durante la niñez, medicamentos para bajar de peso, enfermedades virales; plomo, benceno y pesticidas suspendidos en el aire ambiente; tener esperanzas desmedidas en alguien o en algo, creer que las personas que queremos son mejores de lo que después apreciamos, creer que los hijos son una esperanza de compañía o de solaz.

Cualesquiera de estas noxas, por persistencia o por mal manejo de la realidad, van produciendo desgaste de algunas substancias a nivel cerebral, y al disminuir la concentración de éstas se altera la respuesta defensiva del organismo. Esta respuesta anómala, que en algunas personas puede deberse a trastornos genéticos, afecta los vasos sanguíneos, las articulaciones, los músculos, los nervios superficiales y la piel.

El ánimo

Pareciera que estas substancias al comprometer algunas zonas del cerebro, reducen la concentración de óxido nítrico. Esta estructura química es un neurotransmisor y al disminuir su concentración, la información que cada célula cerebral entrega a otra o es errónea o se retarda. De este modo, pueden aparecer múltiples síntomas.

Es necesario recordar que los/as pacientes pueden tener todos los síntomas, algunos de ellos o muy pocos y que la cantidad de síntomas no habla de severidad de la enfermedad. En otras palabras, un paciente puede presentar escasos síntomas y está igual de afectado que aquél que tiene gran cantidad de molestias.

Algunos síntomas de la fibromialgia son los siguientes:

Pánico
Secreción nasal alérgica
Visión borrosa
Temblores musculares
Cistitis
Desórdenes del sueño
Dolor de cabeza
Pérdida de pelo
Sensación de calor o de frío permanente
Dolores en los ganglios
Dificultad para respirar
Suspiros frecuentes
Palpitaciones
Fobia a la luz
Dolores pre-menstruales
Dolores quemantes en brazos y piernas
Pérdida de sensibilidad
Disminución de fuerzas en las piernas
Mareos, alteraciones del gusto
Hormigueos alrededor de los labios

El significado de los síntomas.

La persona se entristece sin saber por qué o se angustia y con ésta aparece sensación de palpitaciones, calor o frío, miedo a morir, terror a salir a la calle, gran temor a enfrentar a las personas o al trabajo. Esta reacción así descrita se llama trastorno de pánico.

Tanto los síntomas ya descritos como los que se enunciarán a continuación, se acentúan en el período de la ovulación y en los días, siete u ocho, previos a la menstruación.

En un gran número de estos/as pacientesaparece, también, una marcada fobia social, franco rechazo a las personas, a las reuniones sociales, al grupo en general. Esta sensación de rechazo se aumenta notoriamente, porque la gente, los/as familiares y amigos/as, encuentran que los/as enfermos/as de la afección que comentamos \"se ven tan bien\" y los/as pacientes, que realmente se sienten mal, no se atreven, después de un tiempo en que se repite este proceso, a discutir y a reafirmar que aunque se vean bien, se sienten verdaderamente muy mal.

A veces, a media mañana, puede producirse franca mayor pérdida de fuerzas, sed de aire y transpiración profusa.

Y los/as enfermos/as, para no pasar por \"neuróticos\", por hipocondríacos o por desadaptados sociales, comienzan a guardar silencio, no dan a conocer sus síntomas y tratan de hacer física y mentalmente lo que les piden: cumplir con el trabajo, ir a fiestas, hacer deportes, acompañar a otros/as, oír quejas; en una palabra, continuar la comparsa de la vida.

Y los síntomas crecen porque la persona no los ha respetado; los ha escondido. Y siguen creciendo, produciendo una extrema fatigabilidad, cansancio que crece conforme avanza el día.

Ya se nota la enfermedad hincando las garras y el paciente, no pudiendo más, se niega a salir, disminuye su capacidad de trabajo, baja su rendimiento, se afecta la memoria y los sentimientos de amor pueden ceder paso a sentimientos de fastidio contra el núcleo familiar, esposo/a e hijos/a, amigos/as y compañeros/as de trabajo.

Surge una angustia tan intensa, que el paciente aprende a tenerle miedo; en otras palabras, aparece miedo del miedo.

La angustia acompañante hace desaparecer el apetito sexual y se produce consecuentemente, la negación de una relación amorosa ante los requerimientos del cónyuge.

Muchos pacientes, para vencer la carga angustiosa, salen a comprar y, a veces, compran sin necesitar lo que han adquirido en el comercio.

Después ya viene otro cortejo de síntomas que no hacen sino asustar más al/a enfermo/a:

Hinchazón de la cara, de las manos y del cuerpo.
Oleadas de dolores como quemantes o punzantes.
Dolores de cabeza como miles de agujas que se entierran en el cráneo.
Sensibilidad del cuero cabelludo que hacen pensar a quienes sienten esas molestias, en que puede sobrevenir un ataque cerebral, una parálisis.

Y vamos de doctor en doctor.

Al/a cardiólogo/a, por las palpitaciones y el dolor de pecho.
Al/a neumólogo/a, por el ahogo, por los suspiros frecuentes.
Al/a nefrólogo/a, por las hinchazones.
Al/a neurólogo/a, por los dolores raros.
Al/a hematólogo/a, por la palidez y la anemia.
Al/a psiquiatra por el pánico y la angustia \" y porque todos en la familia creen que estoy mal de los nervios\".
Al/a gastroenterólogo/a, por diarreas que vienen de repente o por los dolores de estómago que hacen sospechar la aparición de una úlcera.
Al/a reumatólogo/a, por los dolores de las articulaciones.
Al/a psicólogo/a, por las malas relaciones conyugales o con los/as hijos/as.
Al cura, porque desaparecieron los deseos de orar.

Y todos le dicen al/a paciente, lo que no tiene: no tiene enfermedad del corazón ni de los riñones ni reumatismo.

Aparece, finalmente, la sensación de sobrar en el mundo, de no tener lugar entre los sanos, ni en la familia, ni con los/as amigos/as.

El enfrentamiento personal de la enfermedad.

Ya he explicado la enfermedad. Quiero, ahora, decir ciertas cosas necesarias para la tranquilidad del paciente, para que no tenga miedo. Esta afección no mata. Molesta, es cierto; pero no mata.

La enfermedad descrita puede convertir la vida del que la sufre, en un infierno, si el paciente se deja dominar por ella.

Es importante que no se le haga el juego al síntoma.

¿Cómo?

Sabiendo que cada síntoma tiene clara explicación y que no significa nada especialmente grave.

Las explicaciones son las siguientes:

1. Dolores de articulaciones, músculos, ligamentos; dolores a nivel de las caderas o en la zona baja de la espalda y entre las escápulas.

Se deben a inflamaciones de las articulaciones o a la aparición de nódulos bajo la piel. Estos nódulos son lesiones de la grasa subcutánea que aparecen a consecuencia de la estrechez o de la obstrucción de un pequeño vaso sanguíneo. Este hecho, la obstrucción del vaso sanguíneo, provoca la formación de dicho nódulo y la respuesta dolorosa es la propia del nervio que quedó atrapado en dicho proceso. Este nervio sólo sabe responder de una sola forma y es con un dolor quemante, o como miles de agujas o como hormigueos dolorosos. Esta explicación vale también para el cuero cabelludo, donde aparecen dolores que provocan miedo a que se produzca un ataque cerebral. Esto, jamás será posible, porque el proceso inflamatorio se ubica fuera del cerebro; nunca en su interior.

2. Hinchazón del cuerpo.

Esto se llama edema y se explica porque el organismo produce una hormona que retiene sal y agua, a veces por horas y a veces por días. Y esto no tiene significación alguna. No quiere decir que los riñones estén funcionando mal. Sólo quiere decir lo que acabo de explicar y ello no debe ser tratado con diuréticos. Estos medicamentos sólo aumentarían el edema.

En muchas ocasiones el edema se acentúa en el período previo a la menstruación y ello se explica porque las hormonas femeninas en dicha fase del ciclo retienen sal y agua. Nada más.

Es preciso, no angustiarse por el edema ni tratar de disminuirlo. Poco a poco irá pasando. Si los/as amigos/as o los familiares le dicen al/a enfermo/a, con esa buena voluntad que les caracteriza: ¡Ay, qué hinchado/a estás!, no se les debe escuchar. Sonría.

No se va a hinchar más porque descubrieron su edema.

No tiene magia la palabra de nadie.

No tolere que la palabra de las personas le haga daño.

Si por algún motivo el/la paciente se asusta, se produce casi de inmediato una respuesta llamada stress y sus glándulas producirán más adrenalina y cortisona y tendrá más palpitaciones, angustia y retención de sal y agua.

La persona aquejada por esta afección no debe tolerar jamás que la palabra de otro viole su intimidad fisiológica.

Para ello, basta con oír sin tener miedo y saber que ninguna palabra puede dañar a nadie.

Por supuesto que los/as muy queridos/as e inocentes amigos/as del/a enfermo/a, le dirán que tiene que ir al/a médico/a, al/a nefrólogo/a, al/a cardiólogo/a, al/a endocrinólogo/a.

En cuestiones de salud: ¿Se puede creer que los otros se preocupan sinceramente, sin morbosidad?

3. Síntomas de media mañana: sudoración, palpitaciones, angustia, mayor cansancio.

Estos se deben a que en la afección que aqueja al paciente, se produce una hipoglicemia reactiva, vale decir, baja la cantidad de azúcar en la sangre. Ello no es peligroso. No produce daño alguno y se puede disminuir el problema no comiendo azúcar al desayuno.

No. No me he equivocado. No comer nada dulce al desayuno será suficiente y se podrá comprobar que casi desaparecen todos esos molestos síntomas.

4. Fatigabilidad. Cansancio. Desgano.

Es un síntoma cardinal, importante, comprometedor. El cansancio o fatigabilidad es de tal naturaleza que desde la mañana, aún a pesar de haber dormido bien, se amanece con la sensación de estar muy cansado. A veces, sin saberse por qué, en el curso del día, este cansancio puede desaparecer y dar paso a sensación de bienestar y el paciente suele comunicar este bienestar a la familia. Y se hacen panoramas para más tarde, incluso asistir a una reunión social. Pero, así como vino, ese sentirse bien desaparece, y vuelve el cansancio. Y con él, el desagrado por cualquier cosa agradable o no que haya que hacer.

Como un rayo entonces, se descarga sobre el/la paciente la crítica, se le dice que es egoísta, que no quiere compartir con la familia, que si tiene problemas por qué no los cuenta, en fin, crítica acerba. Esta crítica hace sentirse culpable al/a enfermo/a y éste/a puede obligarse a cumplir con los compromisos contraídos, con lo cual se acentúa el cansancio, o decide marginarse del grupo o de la persona con quien se comprometió. Si esto se repite, como sucede con frecuencia, el/la paciente va siendo apartado del contexto social y se le niega comprensión y se le dice que está neurótico/a.

Entra a jugar aquí un hecho fundamental en la crítica: se le hace notar al/a paciente que no puede estar tan enfermo, porque su aspecto es saludable. Y el/a paciente, que realmente se siente muy enfermo, vive la más absoluta soledad. En definitiva, parece un/a mentiroso/a, un/a simulador/a.

Esta situación es tan insostenible, que el/a paciente puede quebrarse emocionalmente, acentuar brutalmente su angustia y su pánico y reactivar una seria depresión o algunos elementos depresivos como la falta de concentración, la falta de memoria, el desinterés general por todo, y la tendencia al aislamiento. Por cierto, el stress altera la respuesta del organismo y se acentúa la fatiga y el dolor de cabeza; reaparecen los hormigueos y las palpitaciones, sobreviene visión borrosa e, incluso, puede aparecer mayor edema al día siguiente en forma de ojos hinchados.

El significado del amor. La familia y la enfermedad.

La incomprensión del grupo familiar o de los amigos hace un daño muy grande en estas personas. Un daño que, en ocasiones, puede ser irreparable.

Es preciso luchar fuertemente contra esta particular agresión a un/a paciente haciendo un esfuerzo por superar el problema tanto el/la paciente como la familia. Para ello es necesario preguntarse por las razones por las cuales un grupo familiar o el/la cónyuge, pueden agredir a estos pacientes.

La conducta de disgusto frente al/a enfermo/a con Fatiga Crónica o con Fibromialgia, parte de un hecho esencial: el egoísmo.

Tanto el/la cónyuge como los/as hijos, tienen la sensación de ser poseedores de derechos sobre el/la paciente y, como tal, estos \"derechos\" les dan la seguridad de que sus caprichos o sus deseos tienen que ser satisfechos por esta persona que, otrora, los satisfacía y ahora no. Dado que el/la paciente parece sano, las quejas de él no pasan de ser una nadería y conforme a este pensamiento las personas se sienten, a su vez, agredidas por el/la enfermo/a quien, no cumpliendo con las expectativas que la familia o el/la cónyuge tenían de él/ella, se convierte en un ser desagradable, molesto.

Esta enfermedad, que mantiene al/a paciente con saludable presencia mientras lo erosiona y lo muerde por dentro, pone en entredicho lo que decimos que es amor.

Si pensamos un poco, amar es verse en el/la otro/a.

En este marco, amar al prójimo como a uno mismo/a es la medida del amor, amor generoso, comprensivo, que todo lo perdona, que es paciente...

¿Cómo pueden decir los/as hijos/as o el/la cónyuge de este/a paciente que lo/a aman si no creen en él/ella, si no creen que sus dolores son ciertos y no psicológicos o inventados; si no creen que verdaderamente no tiene fuerzas para salir a una reunión social ni para dar mamadera a un/a bebé o disponer el orden de una casa?

Esta enfermedad, por tener las características que ya definimos, es un desafío al amor.

El grupo familiar, molesto por lo que sucede con el/la paciente, debe cavilar acerca de su conducta frente al/a enfermo/a y volver a amar cada día, en el dolor, a ese ser que tiene este grado de incapacidad para acompañar a los suyos como lo hacía antes.

De otro modo, esta afección puede destruir la relación familiar tanto a nivel matrimonial como en el que respecta a los/as hijos/as.

Es urgente y perentorio que la familia, los/as hijos/as y el/a cónyuge sepan que el/a paciente:

1. Los ama, pero no tiene fuerzas para hacérselos sentir.
2. Los quiere ayudar, pero no tiene ánimo para ello.
3. Los quiere acompañar, pero la enfermedad se lo impide.
4. Les quiere evitar sufrimientos y oculta sus dolores o angustias todo lo que puede.

Bueno es pues, discutir entre todos, en el marco del amor, la totalidad de los problemas que han ido surgiendo en el núcleo de la familia a consecuencia de la enfermedad y del egoísmo del grupo, y reconocer que es preciso respetar la individualidad de cada uno/a sin invadirse unos/as con otros/as ni pensar que éste/a o aquél/lla son los/as culpables de mi problema o de mi dolor o de mi fracaso.

Cada uno/a debe asumir su propia responsabilidad en su existencia y tomar para sí sus propias obligaciones con el/la otro/a, sin culpar a ese/a otro/a de que tenga yo que cumplir ciertos cometidos con él/ella. De otro modo, no estoy amando; sólo estoy queriendo, vale decir, te quiero mientras cumplas con mis expectativas. Si no las cumples, no te quiero.

El amor es absolutamente lo contrario.

Te amo como eres, cumplas o no las esperanzas que deposité en ti.
No amo mis esperanzas; te amo a ti.
Te amo a ti, no a tu salud, no a tu cuerpo, no a tu risa.
Te amo, porque sí.
Porque soy yo en ti.
Si te amo a ti y no a mis esperanzas, entiendo que quieres acompañarme, pero que no tienes energía para eso. Entiendo que me amas, pero no puedes expresarlo físicamente. Entiendo que quieres que yo sea feliz, pero no puedes hacer el esfuerzo.

¡Pero si yo te amo!.
No tienes que hacer ningún esfuerzo para que yo te ame.

Aceptar la enfermedad.

¿Qué pasa, querido/a paciente o querido/a enfermo/a?

Sí. Tiene esta enfermedad, es cierto.

¿Y qué?
En mis comienzos como médico, no me gustaban los muñones; les tenía distancia, tal vez desagrado. Un día, me impuse la tarea de tocar uno, suave y lentamente. Acariciarlo. Y todo desagrado desapareció casi de inmediato.
Tiene, Usted, una enfermedad que es como un muñón: desagradable.
Abrácela.
Acéptela.
No le hará daño. El daño vendrá cada vez que la rechace o se asuste de ella.
O cada vez que se avergüence de ella.
Muestre su muñón.
Si Usted se ama abrazará a su muñón.
Quien lo ame, también.

El problema de la muerte.

La enfermedad a que me estoy refiriendo, no es mortal, no tiene relación alguna con la enfermedad de Alzheimer ni con la arteriosclerosis; no tienen nada en común, y las evoluciones de estas dos últimas son absolutamente diferentes a la de la Fibromialgia o Fatiga Crónica.

Muchos pacientes han preguntado por la muerte. Algunos tienen lo que podría llamarse el germen de la muerte y viven esperándola o deseándola sin tener depresión. Esto es muy importante, porque los depresivos piensan en la muerte como una alternativa de solución a sus problemas. En cambio, los pacientes que sufren de Fatiga Crónica o de Fibromialgia, tienen lo que he llamado el germen de la muerte como un acompañante consciente de la propia existencia sin temerla ni anhelarla con obsesión.

Cuando me pregunta alguien si va a morir, yo, simple ser humano dedicado a la Medicina, sólo puedo contestarle que sí, que eso es lo único seguro que tiene el ser humano.

Pero esta enfermedad, no es mortal. Es desagradable, molesta, ingrata, humillante, pero no mata.

Cuando un/a paciente tiene una enfermedad mortal y me pregunta cuándo se va a morir, yo le contesto: dime, ¿cuándo moriré yo?.

Y me replica: pero si estás sano y yo enfermo; yo moriré primero.

Y entonces le vuelvo a decir que el momento de la muerte sólo lo conoce Dios y que una enfermedad no es necesariamente la causa de la muerte que se le puede adjudicar a ella y que un sano, puede morir antes que un enfermo.

Creo necesario decir que no es bueno temerle a la muerte. Antes bien, debe vivirse como si fuéramos a morir mañana, para que cada acción de nuestra existencia tenga el valor que imprime el amor por el otro, el cuidado y respeto por el otro. Vivir como si no fuéramos a morir jamás y hacer proyectos para años más con desusada seguridad es una falta de respeto a la vida y demostración de palmaria soberbia.

Consideraciones Particulares.

El deporte, en períodos de actividad de la enfermedad puede ser peligroso, porque acentúa la afección, los dolores, la fatiga extrema y la angustia.

En períodos de bienestar no hay problemas con una caminata tranquila de 30 a 40 minutos o con una suavísima gimnasia. El baile, con lo agradable que pueda ser, si es excesivo, puede dejar problemas de reactivación de la enfermedad por semanas. Lo mismo puede decirse de las trasnochadas gratas o ingratas, del excesivo horario de trabajo, de la falta de mesura en la comida y la bebida. En una palabra, todo debe ser moderado.

Cuando se produce falta de aire debe respirarse en una bolsa chica de plástico que se coloca alrededor de la nariz y boca, de modo de respirar por 30 a 40 segundos, el mismo aire que sale de los pulmones.

En el caso de intervenciones quirúrgicas, al día siguiente de ellas, el médico debe reponer todo el tratamiento para prevenir una crisis.

En relación a la alimentación debiera usarse frutas y verduras en abundancia, pocos azúcares, pocas harinas y pocos dulces; evitar el alcohol y los medicamentos para adelgazar y ser moderado con las carnes.

Pareciera que la enfermedad no tiene relación con los partos, pero a los dos meses de lactancia, y probablemente por las trasnochadas, puede haber reactivación de esta afección.

La Fobia Social.

La fobia es una aversión a una persona o cosa. En el cuadro de la Fatiga Crónica o de la Fibromialgia es un síntoma que suele ser relevante.

Yo sé que hace daño que a uno le digan que está muy flaco o muy gordo; que lo acosen diciendo que no haga caso de los síntomas, porque \"son los puros nervios\"; que lo inviten a una fiesta, \"porque con eso te sentirás mejor\"; que le busquen un amigo o una amiga, porque eso es lo que a uno le falta.

Yo sé que es difícil escuchar los problemas que plantean los/as amigos/as o los/as familiares, porque mientras ellos/as hablan, la angustia está mordiendo al/a enfermo/a.

No hay cómo luchar contra la fobia social. Y no es un problema sólo del/a paciente; lo es también, porque las personas que lo/a rodean lo/a acosan, lo/a hieren; yo sé que con buena intención, pero lo/a hieren y esa experiencia la persona afectada la va sufriendo repetitivamente con los/a que lo/a rodean.

Yo no sé cómo decirles a los/as hijos/as, al/a cónyuge, a los/as amigos/as, que realmente el/a enfermo/a está enfermo/a, que no está inventando, que lo/a respeten, que no le den consejos que produzcan dolor. Las gentes parecen tener buenas intenciones cuando expresan algo.

Yo creo que no.

Cuando las personas se enfrentan a algo que sobrepasa su entender o que les da miedo, niegan el problema: \"no, no estás enfermo/a. Son los nervios\". O bien : \"haz esto o lo otro. Así te mejorarás, aunque hacerlo te provoque mayores problemas\".

Total, con el consejo, cada cual se siente liberado de su propia responsabilidad.

La fobia social, al menos aquella que despiertan los/as familiares o amigos/as o compañeros/as de trabajo, se puede vencer haciéndose respetar en la enfermedad.

Esta enfermedad merece la comprensión de los/as otros/as.

Merece ser creída.

Y volvemos al amor:

Si lo/a quieren sano/a y le/a ponen en el leprosario social por estar enfermo/a, que lo digan de una vez: no lo/a aman; sólo lo/a quieren para que cumpla lo que esperan de Usted.

Lo curioso, es que no les mueve a cumplir lo que Usted espera de ellos/as: respeto, comprensión, compañía, sentido solidario.

Puede ser que la fobia social haya ido naciendo de tantas y tantas frustraciones a través del tiempo.

Puede ser que haya nacido porque no se espera nada de los/as otros/as. Sin embargo, quiero afirmar que lo que verdaderamente importa es que el/a paciente tenga la entereza de que los/as otros puedan contar con él/ella, aunque tenga la certeza de que, como enfermo/a, no cuenta él/ella con ellos/ellas. Más aún, que cuenten con el/a enfermo/a sabiendo éste/a, que le dirán las mismas pequeñeces de siempre.

Una vez que la persona enferma sea capaz de resistir lo ordinario, lo común, el egoísmo, lo soez incluso, y haya aprendido a que las palabras no le hagan daño, estará en condiciones de tener menos fobia social.

El muñón no es sólo la enfermedad.
El muñón es también el que califica al/a enfermo/a de neurótico/a o de simulador/a.
Abrácelo/a.
Compréndalo/a.

Lo que le sucede es que muchos individuos no saben cómo ayudar a estos/as pacientes y es más cómodo que el/a enfermo/a aparezca sano/a ante sus ojos. Así no tiene que reconocer su propia debilidad, la debilidad de no atreverse a tender la mano sin esperar nada a cambio.

Pero, lo peor que puede suceder, y ocurrirá tarde o temprano, es que la gente diga:

\"¿ Y qué enfermedad es esa? Nunca he oído nada acerca de ella y he hablado con médicos/as amigos/as y me han dicho que tampoco la conocen\".

Como no la conocen, no existe. Si no existe, el/a doctor/a está inventando un diagnóstico.

El/a doctor/a está mintiendo.

Siempre el/a médico/a aceptará el riesgo de aparecer mentiroso/a ante los demás, siempre que el/a paciente lo/a ayude a ayudarlo/a y crea que no tiene otra intención que la de servirle.

La enfermedad y el trabajo.

Una de las actividades esenciales que crea más dificultades a las personas que sufren de Fatiga Crónica o de Fibromialgia es el trabajo.

Es muy doloroso para estos/as pacientes sentir que tienen una disminución ostensible de la capacidad de trabajo, que tienen memoria frágil, dificultades en la concentración, fácil fatigabilidad, irritabilidad a medida que pasan las horas. En una palabra, se sienten venidos a menos.

Lo habitual en nuestros lugares de trabajo es que exista una especie de espionaje entre trabajadores/as, midiendo cada uno/a la cantidad y calidad del trabajo que hace el/a compañero/a. Esta conducta provoca en el/a paciente, a corto plazo, la sensación de que lo/a están calibrando, evaluando. Tal hecho, produce mayor angustia y el/a enfermo/a trata de trabajar más, aún quedándose horas extras. Todo este accionar produce mayor fatiga y, por cierto, no mayor producción.

El/a paciente se avergüenza de sí mismo, mira cómo corren las horas y no hace gran cosa y sube a niveles intolerables, la fatiga, y sobrevienen crisis de pánico.

Se suma a lo anterior el hecho de que siempre hay alguien que quiere el puesto del/a paciente y, por allí, surgen las críticas, los sinsabores, las frustraciones. El/a paciente comienza a aprender que no eran tan buenos estos/as compañeros/as de trabajo; que no eran tan comprensivos.

Y viene el calificativo de flojo o de hipocondríaco hacia el/a enfermo/a y su lugar de trabajo lentamente se va convirtiendo en un infierno.

Como nosotros usamos nuestro trabajo para nuestra propia vanagloria, sufrimos si nos damos cuenta de que no alcanzamos ese cometido. En la práctica, estamos presos de los/as otros/as, trabajamos para que otros/as nos halaguen.

En otras palabras: si un hijo le regala a su papá/mamá una figurita, en el día del onomástico, y el padre o la madre sabe el esfuerzo que en ello ha empeñado su hijo/a, porque lo ha visto trabajando día a día la arcilla con sus torpes manitos, por cierto que recibe el regalo de ese trabajo con honda ternura.

Cuando entendamos esta situación, valoraremos el trabajo de la otra persona que labora a nuestro lado y lo/a respetaremos siempre.

Fibromialgia y Matrimonio. Los hijos.

Para los/as pacientes con Fatiga Crónica o con Fibromialgia, resulta muy difícil la vida matrimonial, porque se encuentran con la incomprensión del/a cónyuge.

Y es así.

Es obvio que el/a cónyuge exige los derechos que le confiere el estado matrimonial, pero no piensa en sus deberes. Y no piensa en ellos, porque cree que la enfermedad de su mujer o de su esposo es una nadería, una especie de capricho nacido quizás por qué. Y está profundamente equivocado/a, porque en realidad, la enfermedad del consorte produce un ambiente de notable dificultad a la interrelación de los esposos.

Entre estas dificultades destacan:

1. Extrema fatigabilidad del/a paciente que obliga a éste/a a desentenderse de los problemas de los otros, apareciendo como descortés o incluso como desaprensivo/a.
2. Irritabilidad que provoca reacciones desmesuradas frente a dificultades habituales.
3. Disminución de la libido o del deseo sexual, que produce frialdad y no receptividad o rechazo hacia el/a otro/a.
4. Hipersensibilidad afectiva que hace que el/a paciente tenga una extrema necesidad de afecto, pero incapacidad de tolerar la ternura o el afecto del/a otro/a. Esta conducta contrapuesta ocasiona gran dolor moral y severa angustia en el/a enfermo/a.

Estas situaciones, que ocurren con desusada frecuencia ante esta enfermedad, merecen ser enfrentadas con la comprensión y la generosidad que da el amor. Por ello resulta indispensable que ambos cónyuges se renueven los votos de amor, amistad, compañerismo y entrega mutua y, a partir de este marco, puedan lograr los acuerdos siguientes:

1. La enfermedad del/a cónyuge no es un castigo para el/a otro/a. Al contrario, es poner en práctica el estar con el/a otro en la salud y en la enfermedad.
2. La medida del amor la dará la comprensión y tolerancia hacia el/a enfermo/a.
3. La palabra descuidada y el juicio ligero acerca de la afección que aqueja al/a paciente o menospreciar sus síntomas, deja una huella imborrable en éste/a y acentúa brutalmente su sensación de soledad o de sobrar en su hogar y en el mundo, y puede traer funestas consecuencias. Por ello, es imperiosa la delicadeza.
4. La comprensión hacia el/a paciente implica guardar silencio ante su silencio; ayudarlo/a en los quehaceres, aún en los más pequeños; no obligarlo/a a actividad alguna, agradable o no, si el/a paciente no la desea; no dejar de hacer aquellas actividades en las que el/a enfermo/a no quiere o no puede participar, porque esta actitud produce sentimientos de culpa en el/a enfermo/a. Estos sentimientos obligarán al/a paciente a hacer un esfuerzo por cumplir las demandas familiares y le ocasionarán mayor fatiga y aumento de sus síntomas.
5. La enfermedad del/a cónyuge no es un invento. Es cierta y es peligrosa para la estabilidad matrimonial si no se es maduro, vale decir, si no se acepta al paciente como está y se le obliga a simular estar sano. El/a paciente sabe que su enfermedad hace sufrir a su familia y ello es suficiente motivo de dolor para él/ella.

Los/a hijos/a merecen un capítulo aparte.

Generalmente los padres y las madres hacen lo que mejor pueden por sus hijos/as. Algunos/as dejan a un lado incluso su descanso por ellos/as, para enseñarles, ayudarlos/as en su vida escolar, participar en sus juegos o, simplemente, por darles más facilidades en el diario vivir.

Los/as hijos/as educados en familias \" sin problemas\", son parecidos a aquellos/as de familias que presentan dificultades entre los padres y las madres, alcoholismo, maltrato, brutalidad y abandono materno o paterno.

Los /as hijos/as vienen como son.

La vida familiar y la actividad escolar pueden modificar poco el carácter, la personalidad o el ser como se es de los/as hijos/as. De este modo, debiera existir un trato personal hacia ellos y no uno indiferenciado.

No tener claro esto es lo que ha llevado a tantos progenitores a tener esperanzas desmedidas en sus hijos/as y les exigen según sus expectativas: \" que sean lo que yo no pude ser; que trabajen donde yo no logré trabajar; que obtengan las calificaciones de excelencia que yo no fui capaz de obtener; que me respeten más de lo que yo respeté a mis padres \".

Estas expectativas van creando aprensión en los padres y en las madres cuando no son cumplidas por sus hijos/as y éstos van observando cómo se deteriora la relación con el padre o la madre por no ser fieles cumplidores de lo que se espera de ellos/as.

La aprensión crea ansiedad y la ansiedad genera conductas paternas o maternas que pueden llegar a ser injustas.

Y los/as hijos/as, sensibles a esta situación, cercados por el temor a las represalias o tristes por no ser capaces, aunque se esfuercen, de cumplir con las ilusiones de sus padres y de sus madres, comienzan a tener depresiones subclínicas, irritabilidad, somnolencia diurna, flojera, deserción escolar, inestabilidad emocional, animosidad al colegio, conductas reñidas con el respeto dentro del seno familiar, adopción de ídolos entre deportistas y artistas y, en fin, toda una gama de comportamientos que generan respuestas desmedidas en los padres y en las madres.

De una u otra manera, a causa del/a hijo/a, se producen roces entre el padre y la madre y, casi habitualmente, el padre, la madre y el/la hijo/a se distancian emocionalmente.

Nace así el primer germen de la violencia intrafamiliar. Y se multiplican las penas y puede nacer así, en la madre, en el/a hijo/a o en el padre, una Fatiga Crónica o una Fibromialgia. Para evitar, al menos esta situación, es necesario que los padres no esperen para sí mismos nada de sus hijos/a, pero deben asegurarles, en la medida de sus fuerzas, todas las posibilidades de desarrollo y exigirles según razones objetivas, según cumplimiento de metas reales para los muchachos y no para satisfacción familiar a expensas de los/a hijos/a.

Los golpes, los traumas psíquicos como el poner en ridículo a un/a hijo/a frente a sus hermanos/as o a sus amigos/as, el darles la sensación de abandono o de que son mediocres, crea en el/a hijo/a una frustración cuya oquedad la llenará el resentimiento y las conductas que se originan en este/a.

Las malas relaciones del matrimonio, fruto de estos problemas con los/as hijos/as, distancian afectivamente a los cónyuges y la depresión o la angustia subsecuentes, pueden hacer surgir la Fatiga Crónica o la Fibromialgia en cualesquiera de los padres, como respuesta al trastorno inmunológico secundario al desgaste emocional que permite una gran alteración en el sistema defensivo del organismo.

El respeto a la persona del hijo/a como ser único e irrepetible, asegurará el desarrollo armónico del/a muchacho/a.

Los/as pacientes con Fatiga Crónica o Fibromialgia, se quejan de que sus hijos/as no los/as entienden, que no respetan su enfermedad. El problema es que tampoco los entenderían si estuviesen sanos.

No espere, querido/a paciente, que su enfermedad cambie a sus hijos/as. Este error, esta expectativa, sólo le traerá mayores sinsabores.

Por lo tanto, la enfermedad que lo/a aqueja deberá ser aceptada con todas las limitaciones que produce; respetada, para que la falta de moderación en todas las actividades vitales no la reactive o aumente y comprendida, para que el vivir no se convierta en una pesadilla.

Sin embargo, es necesario señalar que un/a paciente podría usar su enfermedad para obtener dividendos medidos en cuidado y en atención familiar. Es posible, pero poco probable. Esta afección es, de suyo, muy limitante y difícilmente un/a paciente logra convertirla en algo ganancioso, porque está impelido todo el tiempo a tratar de cambiar su imagen.

Esto último no deja de ser un error.

No se puede vivir para que los/as otros/as me acepten. Cada persona tiene su propio valor, valor de infinitud, y es esta concepción la que debe rescatarse en toda conducta humana. Nadie está obligado a satisfacer las expectativas de otro/a si con ello conculca su libertad o si ello le significa enfermar.

Por cierto, esta afirmación pasa siempre por el respeto a la libertad del otro y a la solidaridad con él/ella.

Fuente:
http://www.saludactual.cl/otros/fibromialgia.php

Diagnosticar de Fibromialgia perjudica al paciente

A raíz de otra magnífica entrada de Arturo Goicoechea en su blog, titulada ¡Al Enemigo ni agua! en la que expone, como ha hecho otras veces, que considerar a los pacientes diagnosticados de fibromialgia como enfermos acrecenta la sensación del mismo de estar enfermo, me permito hacer la siguiente afirmación: Diagnosticar de Fibromialgia perjudica al paciente.
Muchos dirán que esto no tiene sentido, que un diagnóstico no puede ser ni bueno ni malo. Es un poco atrevido pero a la luz de los acontecimientos, etiquetar a una persona con una enfermedad que lo que hace aumentar esa enfermedad me parece peligroso, yatrogénico e indeseable por tanto.
La fibromialgia es un estado de hipersensibilidad central, es decir que los estímulos (presiones, golpes, esfuerzos o simplemente posturas) que a otras personas su cerebro no les avisa de que exista peligro alguno, a estas personas un error en la interpretación de las señales y en la predicción de riesgo por parte del cerebro, les ocasiona el dolor y los síntomas propios de esta “enfermedad“. De manera que ponerle a una persona, cuyo cerebro actúa de esta manera tan molesta e innecesaria, la etiqueta de “enfermedad incurable“, me parece de judgado de guardia, como se suele decir.
Cuando nos encontremos con un/a paciente que sufre este mal no debemos aumentar su problema diciéndole que su “enfermedad” no tiene solución y que no se sabe de donde viene, ni a donde va. Esto solo conseguirá aumentar su angustia y empeorar sus síntomas. Además NO es así, es cierto que no podemos saber en cada caso particular porque se ha ocasionado, son muchos factores, experiencias dolorosas vividas, previsiones de riesgo, miedos, factores socioeconómicos; al parecer hay algunas predisposiciones genéticas.. pero si el desencadenante es una hiperexcitabilidad del sistema nervioso, más allá de preocuparnos por el origen primero(que también) debemos cuidar los estímulos que le damos a ese sistema nervioso “mal ajustado”.
Poner a una persona la etiqueta de “fibromialgica” no hace más que alimentar el problema y la percepción de enfermedad de estas personas. Debemos entender y hacerles entender que su dolor es real, que no es lo mismo daño que dolor, y que no hay relación directa entre lo uno y lo otro, que el dolor es algo más complejo, en el que influyen muchos otros factores. Y ofrecerle una solución, y esta está en la plasticidad cerebral, el cerebro está en contínuo cambio y modificación, y las conductas, y hábitos aprendidos que desencadenan el dolor se pueden “desaprender” y cambiar por otros positivos.
Hay esperanza y solución para un problema de percepción como este y etiquetarlo como enfermedad no ayuda, aunque no deja de ser un problema que reduce la calidad de vida del que lo padece y que requiere solución y un tratamiento adecuado. Esta vez, sin pastillas.
Fuente:
Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...